ESPECIAL: El Padre Cheli un sacerdote de pueblo que se fue al Cielo en Semana Santa

El Sábado Santo 15 de abril, en horas de la mañana, en el I.A.H.U.L.A. En la ciudad de Mérida, dejó de existir el joven sacerdote José Luis Arismendi Priolo, quien el próximo 03 de mayo cumpliría 36 años.

Según el parte médico que consta en el acta de defunción, la causa de su muerte fue un paro respiratorio a causa de una encefalitis.

Comienzo de la Pasión

El Padre Priolo, la tarde del domingo de Ramos 09 de abril, se sentía con algo de dolor de cabeza, que según relatan sus familiares no parecía ser algo grave, sin embargo su vocación sacerdotal, le permitió realizar la celebración eucarística en la capilla de la población de Capazón, que pertenece a la parroquia eclesiástica Cristo Rey, de Santa Elena de Arenales, donde desde el mes de enero se encontraba ayudando al Padre Leodanny Erazo Ramos, en el municipio Obispo Ramos de Lora.

Esa fue la última misa que realizó.

Luego de terminar la misa, en vista que no se le quitaba el dolor de cabeza, fue trasladado por algunos feligreses hasta un centro clínico.

Cronología

La señora Maritza Priolo madre del “Padre Cheli”, como cariñosamente lo llamaba ella, sus familiares y amigos, comenta: “Jamás imaginé vivir la Semana Santa de esta forma como me tocó,  él nunca estuvo enfermo, un muchacho que nunca presentó dolores de cabeza, padecía algo de los riñones, pero nada de complicación. Esta semana desde el mismo domingo le realizamos todos los exámenes, pero no presentaba nada. En El Vigía le realizamos una tomografía, en el hospital de Tucaní lo refirieron al hospital de Mérida, ahí recibió atención en medicina interna y el miércoles a las 02:30 de la tarde tuvo la primera convulsión, desde ese momento fue empeorando hasta que el día sábado a las 10:10 de la mañana un paro cardíaco terminó con sus días aquí en la tierra”

Formación

El joven sacerdote había estudiado su bachillerato en Tucaní, en esa época comenzó a trabajar en la parroquia Santísimo Sacramento de esta localidad, con el padre Leodany Erazo, donde fue cultivando su vocación.

Estudió en varios seminarios de Venezuela, Caracas, Barinas, Trujillo y se ordenó en el sacerdocio de la mano de Monseñor William Delgado, en Cabimas el 28 de febrero del 2015.

Además había prestado servicio militar, llegó a ser cabo primero de la Marina, en 1.998. También fue técnico en promoción social de salud y en la universidad Cecilio Acosta, en Mérida, había sacado la Licenciatura en Filosofía.

Estuvo ocho meses como párroco de la parroquia Nuestra Señora del Carmen, en Palmarejo Estado Zulia.

Para después de Semana Santa, estaba previsto que viajara a Machiques estado Zulia, como vicario en la parroquia, también de nuestra Señora del Carmen de esa ciudad.

La señora Maritza Priolo recuerda una anécdota: “En el año 2004 yo estuve muy enferma y él ofreció su vida a Dios, como sacerdote a cambio de que mejorara mi salud. Mi hijo fue un Ángel, un hijo Santo, siempre fue un muchacho muy obediente”.

Nunca faltó la oración

Por su parte el padre Leodany manifestó: “La gente se siente muy identificada con él y él se sintió muy identificado con la gente”.

El velorio se realizó en capilla ardiente, en la parroquia Santísimo Sacramento de Tucaní, la cual está a cargo del presbítero Alexander Vivas. Durante toda la noche del Sábado Santo, miles de personas realizaron oraciones por el eterno descanso del alma del padre Cheli.

Agregó Erazo: “La oración nunca faltó en todas las parroquias durante estos días de tribulaciones. Al momento de la partida al encuentro del padre Dios, de nuestro hermano sacerdote, se les comunicó a todos los obispos. Monseñor Juan de Dios Peña Rojas, encargado de la diócesis del Vigía – San Carlos del Zulia, este fin de semana estaba saliendo de viaje a Tierra Santa, a Jerusalén, razón por la cual el arzobispo de la diócesis de Mérida, Cardenal de Venezuela Baltazar Enrique Porras Cardozo, se ofreció para la realización de la misa fúnebre”.

El Padre Leo dijo que “Seguiremos orando para que dios les de fortaleza a su familia. Sabemos que esta es una de las situaciones más dolorosas, para una madre desprenderse de su hijo. Ella está viviendo los misterios dolorosos. El mayor consuelo es haber vivido todo el proceso de Jesucristo, vivir la eucaristía del sufrimiento, vivir el viernes y sábado Santo, la soledad de la Virgen María, pero con la esperanza que él, no ha muerto, para quedarse muerto, sino que está en la presencia de Dios y es sacerdote eterno. Fue una vida breve, pero muy productiva. Como la de muchos santos.

Un Sacerdote de Pueblo

Era hijo único la fe y su trabajo de Iglesia es lo que han sostenido en estos días a su mamá. Maritza dijo que su hijo le había traído de Trujillo, los estatutos de la Cofradía Virgen del Carmen, que ya tiene 08 años en la parroquia.

“Cheli quería formar a los devotos del Carmen, formando valores. ¡Él era un sacerdote peregrino, que a veces andaba en bicicleta, un sacerdote de pueblo, con alegría! Con la gente sencilla, él decía que estaba haciendo mucho falta la presencia de Dios. Por último dijo que estábamos preparando el Cirio Pascual, para vivir esta semana como Dios manda, a través de la alegría de Cristo resucitado, asumo todo esto como me pensando en María Santísima. Le pido al pueblo que lo recuerden como él era”, acotó la Madre.

Cortesía de: Así Acontece

Jhon Salamanca

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